Normas de Seguridad en el Laboratorio

El trabajo en el laboratorio de Química Orgánica conlleva una serie de riesgos inherentes a su naturaleza debido, por un lado, a los productos químicos y disolventes que se manipulan, y por otro como consecuencia de las técnicas empleadas en el desarrollo de los experimentos. Aunque, en unas prácticas de laboratorio se intenta minimizar dichos riesgos, siempre existe la posibilidad de que se produzca un accidente de mayor o menor gravedad. Por ejemplo, cortes, quemaduras, salpicaduras, derrames, o incluso en el peor de los casos, incendios y explosiones. Por tanto, es necesario que el alumno adquiera desde el principio unos hábitos seguros de trabajo, y conozca las medidas y normativas de seguridad básicas que existen para tal fin, siendo capaz de identificar las fuentes potenciales de accidentes, para, en caso de que se produzcan, poder actuar correctamente, y minimizar las consecuencias de dichos accidentes.

Se describen de una forma general los aspectos más relevantes de seguridad en el laboratorio, sin embargo, existen en la literatura monografías especializadas que tratan todos los aspectos relacionados con la seguridad en el laboratorio de una forma más extensa.

Hacer del laboratorio un lugar seguro

Antes de empezar el trabajo en un laboratorio, debemos asegurarnos de conocer bien la ubicación de los diferentes equipos de emergencia por si se necesitaran en situaciones donde la rapidez de intervención es crítica. Deberíamos saber dónde ir en caso de accidente y conocer perfectamente las zonas de evacuación tanto del laboratorio como del edificio. Además, deberemos conocer dónde llamar en caso de accidente y tener visibles los números de teléfono de emergencias de bomberos, urgencias médicas e Instituto Nacional de Toxicología.

Comportamiento y hábitos seguros

El alumno debe aprender buenas prácticas para poder trabajar de forma segura con sustancias químicas y materiales que pueden resultar peligrosos, evitando, en todo caso, comportamientos descuidados o negligentes. Esto conlleva tomar las precauciones correspondientes en todo momento y preguntar al profesor cualquier duda con respecto a la manipulación y forma de actuar.

Se puede minimizar el riesgo de accidentes de la siguiente forma:

  • Consultar las hojas de seguridad (MSDS) y el etiquetado para todos los reactivos que se vayan a manipular en una práctica o experimento de laboratorio, conociendo los posibles peligros que vienen asociados con la manipulación, así como la forma de neutralizar o disminuir los posibles efectos nocivos en caso de accidente.
  • Estudiar y documentarse, previamente a la realización del experimento en el laboratorio, de las técnicas y procedimientos (hay que conocer al detalle el porqué de todas las operaciones básicas y manipulaciones que llevaremos a cabo).
  • Seguir todas las indicaciones de seguridad específicas de cada práctica o experimento que se vaya a realizar en el laboratorio.
  • Conocer la ubicación y correcto funcionamiento de todos los equipos de emergencia generales en el laboratorio.
  • Mantener, en todo momento, nuestro puesto de trabajo limpio y ordenado, para evitar las consecuencias de posibles derrames, rotura de material de vidrio, etc.
  • Antes de utilizar un determinado compuesto, asegurarse bien de que es el deseado. Hay que leer, si es preciso, dos veces la etiqueta.
  • No devolver nunca los sobrantes de los productos utilizados a los frascos de origen sin consultar al profesor.
  • Cualquier nueva disolución que se prepare, se almacenará en un recipiente limpio y convenientemente etiquetado o rotulado.
  • No tocar con las manos, y mucho menos con la boca, los productos químicos. Tampoco pipetear con la boca, hay que utilizar la pera de goma, pipeteador o dispensadores.
  • Cuando se quiera diluir un ácido, como por ejemplo ácido sulfúrico, siempre se procederá adicionando el ácido sulfúrico sobre el agua. Nunca echaremos agua sobre ácido ya que se pueden producir salpicaduras o fuertes desprendimientos de calor.
  • No oler directamente ningún producto químico, ya que puede ser irritante, lacrimógeno, nocivo etc.
  • Alejar disolventes inflamables de fuentes de calor, como estufas, hornillos, radiadores, etc.
  • Al manipular material de vidrio, extremar el cuidado con los bordes y puntas cortantes. Mantenerlos siempre lejos de los ojos y de la boca.
  • Proteger las manos con guantes o trapos cuando se introduzca un tapón en un tubo de vidrio.
  • El vidrio caliente no se diferencia a simple vista del frío. En caso de que un utensilio de vidrio esté en el interior de una estufa o en contacto con una fuente de calor, para evitar quemaduras, es preciso usar unas pinzas u otro sistema de protección para manipularlo y dejarlo enfriar antes de tocarlo directamente o usarlo.
  • Jamás calentar un sistema cerrado, ya que puede provocar una explosión.
  • Cada vez que se realice un montaje, comprobar el ensamblado y la sujeción antes de comenzar el experimento.
  • No comer, ni beber, ni masticar chicle en los laboratorios.
  • Prestar siempre atención al trabajo que se está realizando y mantener una actitud responsable.

Causas de accidentes en el laboratorio

La principal causa de accidentes en un laboratorio de Química Orgánica tiene su origen en una incorrecta manipulación de las sustancias químicas peligrosas y, del material y equipos de laboratorio. Por tanto, previamente a la realización de cualquier práctica, se debe preparar minuciosamente la misma con la consiguiente utilización cuidadosa de los compuestos y material de laboratorio. De esta manera disminuiremos, en la medida de lo posible, la probabilidad de que se produzcan dichos accidentes.

Entre las causas más frecuentes de accidentes en el laboratorio se pueden considerar los siguientes casos:

  • Falta de orden y limpieza en el puesto de trabajo.
  • Uso inadecuado de los equipos de protección personal y de uso común.
  • Uso negligente del material de vidrio.
  • Trasvase inadecuado de líquidos en general.
  • Destilaciones en colector abierto próximo a una llama o fuente de calor.
  • Placas calefactoras a temperaturas elevadas y/o otras fuentes de calor.
  • Purificación de disolventes que puedan contener peróxidos (por ejemplo, éteres).
  • Ignición espontánea de residuos de catalizadores o de los residuos de Zn procedentes de reducciones.
  • Baños de aceite calentados a temperaturas superiores a 160 ºC.
  • Destrucción negligente de residuos de Na, K, NaNH2, LiAlH4, CaH2.
  • Hacer el vacío en Erlenmeyers u otro tipo de recipientes no preparados para tal fin.
  • No seguir en todo momento las indicaciones del profesor.

¿Qué hacer en caso de accidente?

Aunque no de forma exhaustiva, a continuación, se indican algunas recomendaciones, para tratar de minimizar las consecuencias de un posible accidente:

  • Accidente (en general). Avisar inmediatamente al profesor o responsable del laboratorio. En caso de gravedad llamar al 112 si nos encontramos en España. Avisar sobre la naturaleza de la emergencia a las personas próximas a la zona. No mover a ningún herido, salvo en caso de peligro de incendio o exposición a productos químicos.
  • Ingestión accidental de productos químicos. Es necesario contactar inmediatamente con el Servicio de Información Toxológica (SIT) (91 562 04 20 si nos encontramos en España) y acudir al servicio de urgencias con la etiqueta y el producto. Si el paciente está inconsciente, hay que tumbarlo con la cabeza de lado. No darle para ingerir ningún líquido, ni provocar el vómito.
  • Inhalación de productos químicos. Evacuar inmediatamente al afectado a un lugar donde pueda respirar aire fresco, dirigirse inmediatamente al servicio de urgencias sanitarias más cercano.
  • Incendio en el laboratorio. Evacuación según las indicaciones del profesor o responsable. Si el fuego es pequeño y localizado, se intentará apagarlo con una manta ignífuga o extintor. Se deberá intentar retirar los productos químicos inflamables que estén cerca del fuego. No se debe utilizar nunca agua para apagar un fuego provocado por disolventes orgánicos.
  • Fuego en el cuerpo. Si se le prende fuego a la ropa hay que pedir ayuda inmediatamente, tenderse en el suelo, rodando sobre sí mismo para intentar apagarlo. Nunca correr ni intentar llegar a una ducha de seguridad a no ser que este muy cerca. Debemos ayudar a alguien que se esté quemando usando una manta ignífuga.
  • Quemaduras. Las pequeñas quemaduras se pueden tratar lavando la zona afectada con agua fría. En caso de quemaduras más graves, hay que dirigirse inmediatamente al servicio de urgencias sanitarias más cercano.
  • Cortes. Se tienen que lavar bien, con abundante agua corriente. Si son pequeños y dejan de sangrar en poco tiempo, aplicar un antiséptico y tapar con apósitos adecuados. Si son grandes y no paran de sangrar, dirigirse inmediatamente al servicio de urgencias sanitarias más cercano.
  • Salpicaduras de productos químicos sobre la piel. Hay que lavar inmediatamente con abundante agua corriente. Utilizar las duchas y lavaojos en aquellos casos en que la zona afectada del cuerpo sea grande y no sea suficiente el lavado en un fregadero. La rapidez en el lavado es muy importante para reducir los daños. En caso de producirse contacto con los ojos de productos corrosivos, el tiempo de actuación es esencial (menos de 10 s). Es necesario recibir asistencia médica, por pequeña que parezca la lesión.
  • Derrames de productos químicos. En caso de vertidos de productos líquidos debe actuarse rápidamente para su neutralización, absorción y eliminación. Evacuar el laboratorio, si es preciso, y utilizar el material de protección correspondiente. Absorber el líquido derramado con un material lo más inerte posible (vermiculita, arena, etc.). Si el líquido es inflamable hay que cortar toda posible fuente de ignición de la zona y debe absorberse con carbón activo u otros absorbentes específicos. Nunca se debe usar serrín debido a su inflamabilidad. Los vertidos de ácidos fuertes deben adsorberse con rapidez empleando absorbentes neutralizadores. Alternativamente, se puede emplear para su neutralización bicarbonato sódico. Frente a vertidos de bases fuertes se utilizarán productos específicos comerciales, o bien, se empleará abundante agua a pH ligeramente ácido.

Equipo de protección personal

El equipo de protección personal en un laboratorio de Química Orgánica debe estar compuesto de los siguientes elementos: gafas de seguridad, bata, guantes y en determinados casos mascarilla (véase Figura).

En cuanto al tipo de vestimenta que se debería llevar durante la realización de prácticas o trabajos en el laboratorio, está especialmente desaconsejado el uso de pantalones cortos, sandalias o cualquier otra clase de calzado descubierto. Es aconsejable llevar el pelo recogido y se debe evitar el uso de colgantes, bufandas, pulseras o ropa con mangas anchas que puedan engancharse con montajes, aparatos, mobiliario, etc. o entrar en contacto con llamas o fuentes de calor.

Gafas de seguridad

Las gafas de seguridad nos protegen los ojos de salpicaduras, por lo que se deben llevar puestas en todo momento, siempre que uno se encuentre en el laboratorio de Química Orgánica. No se deben usar lentes de contacto, ya que el efecto de los productos químicos en los ojos se ve potenciado si dichos productos se introducen entre la lentilla y la córnea. Por otro lado, las gafas graduadas no garantizan una protección adecuada, por lo que deben usarse sobre las mismas las gafas de seguridad.

En el caso de lentes orgánicas la exposición a los vapores de disolventes o las salpicaduras producen un deterioro importante sobre este tipo de material. No así las gafas de seguridad ya que están especialmente fabricadas para estos fines. Además, las gafas de seguridad deben estar diseñadas para ofrecer una buena protección frontal y lateral. Estas deben ser lo más cómodas posible, ajustándose a la nariz y la cara y no deben interferir en los movimientos del usuario.

Bata de laboratorio

La bata de laboratorio es un elemento de seguridad que nos protege el cuerpo y la ropa de las salpicaduras de productos químicos. Suelen estar fabricadas de algodón o de una fibra natural, ya que las fibras sintéticas no resisten las sustancias corrosivas. El algodón o fibras naturales, cuando se queman no se pegan al cuerpo, por lo que si le cae una sustancia corrosiva, se va a poder quitar con facilidad. La bata debe estar siempre abrochada y cubrir hasta debajo de la rodilla.

Guantes

Los guantes de protección se deben de utilizar, especialmente, cuando se manipulen sustancias químicas corrosivas y con potencial peligro para la salud. Dependiendo del tipo de guante, hay que tener precauciones específicas ya que ningún material presenta una protección permanente a todos los productos químicos.

Antes de utilizarlos (especialmente los de látex), hay que asegurarse de que estén en buenas condiciones y no presenten agujeros, pinchazos o rasgaduras. Si los guantes dejan traspasar reactivos deben desecharse en el contenedor de residuos correspondiente.

Dependiendo del uso, existen en el mercado diferentes tipos. Los más comunes en el laboratorio son los que llegan a cubrir hasta la muñeca, sin embargo, existen modelos que protegen hasta el antebrazo o todo el brazo. A continuación, se resume los materiales comúnmente utilizados en su fabricación:

  • Plástico. Protege frente a sustancias corrosivas suaves y sustancias irritantes.
  • Látex. Proporciona una protección ligera frente a sustancias irritantes (algunas personas pueden tener una reacción alérgica al látex).
  • Caucho natural. Protege frente a sustancias corrosivas suaves y descargas eléctricas.
  • Neopreno. Para trabajar con disolventes, aceites, o sustancias ligeramente corrosivas.
  • Algodón. Absorbe la transpiración, mantiene limpios los objetos que se manejan, retarda el fuego.
  • Guantes Zetex. Para manipular pequeños objetos muy calientes.

Cuando se trabaja con materiales extremadamente corrosivos (por ejemplo, HF), es necesario llevar guantes gruesos.

Los guantes se deben quitar antes de abandonar el laboratorio para evitar contaminaciones, y también si manipulamos objetos de uso común, como teléfonos, cuadernos, bolígrafos, ordenadores, etc. Además, se debe tener cuidado al quitárselos. La forma correcta de hacerlo es tirar desde la muñeca hacia los dedos, cuidando de que la parte exterior del guante no toque la piel. Los guantes desechables deben tirarse en los contenedores designados a tal efecto.

Mascarillas

Son elementos de seguridad personal para la protección de las vías respiratorias frente partículas, vapores y gases. Dependiendo del nivel de seguridad que se necesite, existen en el mercado una amplia gama de modelos. Las más comunes son las siguientes:

  • Mascarillas autofiltrantes: Actúan de barrera frente a partículas y polvo. Son las más sencillas de usar y las más extendidas. Por ejemplo, en el caso de transvasar sílica gel o alúmina, es necesario emplear este tipo de mascarillas o realizar la operación en vitrina de gases.
  • Equipos filtrantes: Están constituidos por un filtro y un adaptador facial. El filtro está diseñado para actuar como barrera frente a partículas (filtros mecánicos), frente a vapores y/o gases (filtros químicos), o combinación de ambos (filtros mixtos), mientras que el adaptador facial puede ser de máscara, mascarilla o boquilla.

Equipos de emergencia de uso general

Son elementos de seguridad, de uso común, que deberán existir en todo laboratorio ya que nos permiten minimizar los riesgos en caso de producirse accidentes. Deberemos conocer tanto la ubicación de los mismos como el funcionamiento, para que en caso de emergencia se pueda actuar eficientemente (véase Figura).

Ducha de emergencia

Se utiliza comúnmente en casos de proyecciones de productos químicos con riesgo de quemaduras químicas, e incluso si se prende fuego en la ropa. Debe de proporcionar un caudal de agua suficiente para mojar a una persona de forma rápida y tener un sistema de apertura fácil de usar.

Lavaojos

El lavaojos o fuente lavaojos está destinado a limpiar los ojos de una persona tras un accidente en el que hayan podido penetrar materiales contaminados o sustancias extrañas. Permite la limpieza rápida y eficaz de ojos y cara. Está compuesto de dos grifos opuestos que proyectan sendos chorros de agua, a baja presión para no causar dolor directamente a los ojos. El agua se recoge, posteriormente, en una fuente con un sumidero destinado a dicho fin.

Es esencial conocer perfectamente la ubicación y funcionamiento de este dispositivo de emergencia ya que en caso de accidente deberemos ser capaces de usarlo lo más rápidamente posible en situaciones donde la visión puede estar parcial o totalmente limitada. Para un empleo correcto, se deben mantener los ojos abiertos con la ayuda de los dedos para facilitar un correcto lavado debajo de los párpados.

Mantas ignífugas

Las mantas ignífugas o mantas antiincendios, están diseñadas para extinguir pequeños incendios. Consisten en una lámina de material ignífugo que se debe colocar sobre el fuego para apagarlo, ya que impide el aporte de oxígeno al fuego.Se debe actuar rápidamente ante un foco de incendio, y desplegar completamente la manta, cubriendo todo el objeto o zona en llamas, teniendo cuidado de no quemarnos las manos mientras la desplegamos (doblar la manta previamente alrededor de las manos).

Si se utiliza rápida y correctamente este tipo de dispositivos, lograremos reducir los incendios sin la necesidad de utilizar los extintores, ya que estos últimos causan muchos daños colaterales en el material y equipos eléctricos al esparcir chorros de espuma a presión en el laboratorio.

Suelen estar plegadas especialmente en una funda para una liberación rápida y vienen fabricadas con fibras ignífugas como Nomex® o fibra de vidrio y a veces impregnados con un retardante de llama.

Extintores de incendios

Son recipientes metálicos en forma de bombona o cilindros de acero que contienen un agente extintor de incendios a presión. Cuando abrimos una válvula, el agente sale por una boquilla que se orienta a la base del fuego (nunca se debe dirigir a la parte alta de la llama). Suelen presentar un precinto para evitar el activado accidental del extintor. Antes de usarlo, es importante dar un golpe seco con la base del extintor en el suelo, para que el contenido quede homogéneo.

Cuando los pequeños incendios que se produzcan en el laboratorio no se puedan controlar con las mantas ignífugas
deberemos usar rápidamente los extintores. Pero hay que ser consciente de que existen diferentes tipos de agentes extintores adecuados para diferentes clases de fuego. El uso de un tipo de extintor inadecuado frente a una clase de fuego puede ser contraproducente. Por tanto, hay que conocer en cada caso de fuego el tipo de extintor adecuado.

Agentes extintores

Son las sustancias de composición especial, contenidas en los extintores, que se utilizan para apagar el fuego.

  • Extintor clase “H”, halogenados. Solo están autorizados en algunas aplicaciones militares debido a que por su composición destruyen la capa de ozono. Recomendado en ambientes cerrados sin presencia de vida. Contiene un agente sofocante que consume el oxígeno presente.
  • Extintor de clase “N”. Neutralizantes a la formación de gases por agentes químicos o armas de destrucción masiva. Están compuestos por polvo del correspondiente agente neutralizante.
  • Agua pulverizada. Están diseñados para proteger todas las áreas que contienen riesgos de fuegos clase A (combustibles sólidos) de forma eficiente y segura.
  • Agua desmineralizada. Indicados para fuegos de clase C (gases inflamables) equipos conectados, o incendios químicos o riesgos bacteriológicos.
  • Agua y espuma (AFFF). Diseñados para proteger áreas que contienen riesgos de fuego clase A (combustibles sólidos) y clase B (combustibles líquidos y gaseosos).
  • Dióxido de carbono (CO2). Diseñados para proteger áreas que contienen riesgos de incendio clase B (combustibles líquidos) y clase C (gases inflamables).
  • Polvo químico polivalente (ABC). El polvo químico seco (fosfato mono amónico al 75 %) se utilizan para combatir fuego clase A (combustibles sólidos), clase B (combustibles líquidos), clase C (gases inflamables).
  • Polvo químico seco (BC). Diseñados para proteger áreas que contienen riesgos de incendio clase B (combustibles líquidos) y clase C (gases inflamables).
  • Polvo químico (D). Diseñados para proteger áreas que contienen riesgos de fuego clase D (metales combustibles) que incluye litio, sodio, aleaciones de sodio y potasio, magnesio y compuestos metálicos. Está cargado con polvo compuesto a base de borato de sodio.

Los extintores más utilizados en el laboratorio son los de polvo químico polivalente. Además, para la extinción de fuegos de tipo metálico deberán utilizarse polvo especial o bien arena seca.

Absorbente químico

En caso de derrames de sustancias líquidas peligrosas, se suelen utilizar sólidos absorbentes que están fabricados con una formulación especial (alta superficie activa de adsorción) lo que permite controlar rápidamente los líquidos derramados, evitando que el vertido alcance una gran superficie. Está totalmente desaconsejado el uso de serrín como material absorbente por su facilidad de combustión. Los absorbentes más comunes se utilizan en forma de granulado de diferentes tamaños y se pueden clasificar en:

  • Compuestos con oxígeno de naturaleza hidrofílica y polar (gel de sílice o zeolitas). La gel de sílice se suele usar en secado de líquidos o gases, y también para la adsorción de hidrocarburos de alto peso molecular en el gas natural. Las zeolitas se utilizan también en el secado de gases y eliminación del CO2 del gas natural.
  • Compuestos carbonados de naturaleza hidrofóbica y no polar (carbón activo y grafito). El carbón activo se utiliza para la adsorción de moléculas orgánicas y compuestos no polares y también para la purificación de gas y agua.
  • Materiales poliméricos que presentan grupos funcionales polares o no polares en una matriz polimérica porosa.

Mampara de seguridad

Es un panel portátil que están fabricados, generalmente, con policarbonato y ofrecen protección frente a salpicaduras y proyecciones de reactivos y ante pequeñas explosiones/implosiones de material de vidrio, etc. Se suelen utilizar, por ejemplo, en rotavapores, en cromatografía “flash”, etc.

Vitrina de gases (campana de reacción)

Recinto donde se puede realizar un experimento de forma segura ya que disponen de un sistema de aspiración que elimina los vapores y gases nocivos, peligrosos o malolientes que pueden originarse al realizar reacciones químicas o manipular sustancias tóxicas. Disponen de una pantalla de cristal de seguridad que nos protegen de accidentes como salpicaduras tanto de líquidos como de material de vidrio que pueda romperse, pequeñas explosiones, etc. (véase Figura). Todas las operaciones básicas que lo requieran deberán realizarse dentro de la vitrina de gases, ya que disponen de los servicios propios de una mesa de laboratorio, como circuito de agua o vacío, toma de gases y de corriente eléctrica o dispositivos para la sujeción del material y montajes de laboratorio.

Las vitrinas de gases permiten trabajar con seguridad en el laboratorio debido a que:

  • Recogen las emisiones generadas por sustancias químicas peligrosas.
  • Nos protegen contra salpicaduras y proyecciones.
  • Nos permiten trabajar en un área del laboratorio segura frente a focos de ignición.
  • Dependiendo del diseño, protegen frente a pequeñas explosiones.
  • Facilitan la renovación de aire del laboratorio.
  • Crean una depresión en el laboratorio que evita la salida de contaminantes a zonas anexas.
  • Además, deben de permitir la visualización del desarrollo del experimento.

Recomendaciones para un correcto uso de las vitrinas:

  • No utilizarla como almacén de reactivos peligrosos.
  • El interior de la vitrina debe permanecer en todo momento lo más despejado y limpio posible.
  • Evitar la generación de gases contaminantes a velocidades altas, para que se puedan aspirar correctamente, manipulando las cantidades mínimas de reactivos.
  • Las vitrinas deben abrirse al mínimo que nos permita trabajar adecuadamente y que no salgan gases nocivos. Nunca se debe trabajar introduciendo la cabeza en dichos recintos.
  • Al finalizar el experimento, dejar las vitrinas funcionando con los cristales cerrados para que se eliminen completamente los restos de gases y vapores generados.

Caja guante (caja seca)

Es una cabina sellada que está diseñada para permitir una manipulación de reactivos y objetos de forma que siempre están apartados del operador. Presenta unos guantes dispuestos de tal forma que el operario puede colocar sus manos y brazos dentro de estos y manipular dentro de la caja sin romper el aislamiento. Las cajas suelen ser transparentes para permitir una mejor visión de lo que está manipulando (véase Figura).

Dependiendo del uso se clasifican en dos tipos:

  • Manipulación de sustancias peligrosas (radiactivas o agentes de enfermedades infecciosas, etc.).
  • Manipulación de sustancias y reacciones que deben permanecer en atmósfera inerte, estéril, seca, libre de polvo o con una pureza muy alta.

Armario ignífugo

Son armarios fabricados con materiales aislantes y no combustibles que protegen contra el fuego los productos almacenados en su interior. El nivel de protección viene etiquetado con las siglas RF (resistencia al fuego) seguido de un número que indica los minutos que pueden transcurrir desde que se produce el incendio sin que la temperatura interior supere los 180 ºC. Ejemplos de niveles de resistencia son RF15, RF30, RF60, RF90 o RF120. Suelen disponer de otros sistemas de protección como juntas de dilatación que al calentarse a más de 50 ºC se expanden para sellar rendijas en puertas y conductos de ventilación, protegiendo los productos almacenados de un fuego externo o sofocando un fuego provocado dentro de este. Estos armarios son utilizados para el almacenamiento de productos inflamables, explosivos, tóxicos, corrosivos, disolventes, etc.

Cámara fría

El uso de frigoríficos domésticos está desaconsejado para el almacenamiento de disolventes orgánicos volátiles e inflamables, sobre todo en grandes cantidades. Para tal fin, se debe emplear cámaras frías que son frigoríficos o habitáculos con capacidad suficiente para el almacenamiento de disolventes o productos químicos a baja temperatura. Están especialmente diseñadas para proteger contra explosiones e incendios originados por vapores inflamables por lo que vienen equipadas con sistemas de renovación de aire. Se diseñan de forma que los componentes eléctricos queden fuera del recinto de almacenamiento y el compresor debe estar sellado y situado en la parte superior de la cámara fría.

Contenedores de seguridad

  • Recipientes de seguridad: cuando necesitamos transportar o almacenar disolventes orgánicos volátiles e inflamables se deben utilizar recipientes especialmente diseñados para tal fin. Están fabricados en metal (acero reforzado y fondo sobreelevado para mejor resistencia a los impactos) con un sistema de cierre automático del tapón con muelle recuperador que evita posibles fugas. Además, este sistema de cierre funciona como válvula de sobrepresión y presenta un doble filtro guardallamas, de forma que aunque arda los vapores no alcanzan a los productos almacenados.
  • Vaso Dewar: es un recipiente diseñado para proporcionar aislamiento térmico, y se utilizan para almacenar líquidos fríos o calientes. Están construidos con una doble pared de vidrio plateado (refleja la radiación) y en el interior del recipiente presenta vacío (evita pérdidas de calor por convección y conducción). Se pueden fabricar también en acero inoxidable que tienen la ventaja de ser más resistentes y soportan mejor los cambios de temperatura. Se suelen emplear para almacenar nitrógeno líquido (p.e. -196 ºC), oxígeno líquido (p.e. -183 ºC), etc.